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DETECCIÓN DEL SANGRADO INTERNO
En el caso de
una lesión traumática, tal como un accidente de automóvil o una
caída, el sangrado interno puede no ser aparente de forma
inmediata. Sin embargo, dados los peligros del sangrado interno,
hay que sospecharlo si se observan alguno de los siguientes
signos:
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Sangrado de los oídos, nariz, recto, vagina o vómitos de
sangre o sangre en el esputo.
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Contusión del cuello, del tórax o el abdomen.
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Heridas que han penetrado en el cráneo, en el pecho o en el
abdomen.
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Tumefacción o dolor abdominal, a menudo acompañado de
espasmo de los músculos abdominales.
La
hemorragia interna puede producir shock (colapso) porque el
volumen de sangre en el cuerpo se hace menor. La persona
puede sentir debilidad, sed y ansiedad (sensación de muerte
inminente). La piel está fría y la respiración se hace
rápida y superficial; el pulso rápido y débil; y aparecen
temblores y gran intranquilidad. Se puede llegar a la
pérdida de conciencia, sobre todo cuando se está de pie o
sentado, con recuperación al tumbarse. Es muy conveniente la
elevación de las piernas en caso de shock. |